UN PARÉNTESIS DE BENDICIÓN
Inicio Registrate Ayuda
» Inicio » P__Damian_Bruyel » UN PARÉNTESIS DE BENDICIÓN

Nuevo usuario                          
Usuario:      Clave:


Respuesta
 
Herramientas Visualización
  #1  
Viejo 13/jul/05, 23:11
anonimo
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 633.162
Predeterminado UN PARÉNTESIS DE BENDICIÓN

S. Pedro Sochiapam, 23 de julio de 2004
DIOS ES AMOR




15. UN PARÉNTESIS DE BENDICIÓN


Las Fiestas Patronales

Esta mañana he pasado un buen susto. Me encontraba con un catequista dando de comer a los conejos, cuando de repente él me grita: “¡Padre, no se mueva; tiene una víbora cerca de sus pies!”. Efectivamente, a mi izquierda, y a medio metro escaso de distancia, en un pequeño montón de leña se encontraba enroscada una víbora “sorda”. El catequista había recogido unos palos y fue entonces cuando apareció la serpiente, que seguramente venía a darse un banquetazo con algún conejo. La “sorda” es muy venenosa, de la familia de la cascabel, y la llaman así porque da la impresión de que no oye, ya que cuando se siente amenazada no huye, sino que se enrosca y lanza sus ataques a todo aquello que se mueve a su alrededor. Como os podéis imaginar, me quedé quieto, inmóvil; si hubiera salido corriendo, las consecuencias podrían haber sido fatales. De inmediato el catequista inmovilizó la víbora con un palo largo, y otro señor aplastó la cabeza con otro palo y la dejó colgada en una cuerda. La serpiente medía metro y medio.

En el pasado mes de junio las actividades pastorales continuaron. Junio ha sido un mes de muchas fiestas religiosas en nuestra parroquia: San Juan Bautista en Zapotitlán y Zautla, San Pedro en Sochiapam y La Alianza. Pero el mes de julio no está siendo menos movidito que el de junio...En este mes de julio también estamos celebrando varias fiestas: Nuestra Señora del Carmen en La Finca Moctezuma, Santa María Magdalena en Zapotitlán, Santiago en Quetzalapa y Santa Ana en Sochiapam...; precisamente mañana salgo para la fiesta de Quetzalapa y regreso pasado mañana para celebrar la de Santa Ana. Cuando llega la fiesta patronal, el pueblo se pone muy contento: la gente deja de trabajar en el campo y los niños no van a la escuela. Las fiestas religiosas ayudan a la gente a acercarse más a Dios, y también sirven para descansar de los trabajos rutinarios de cada día, y muchos familiares que viven fuera vienen a visitar a los suyos Los Obispos reunidos en Puebla en 1979 dijeron que la forma que tiene el pueblo de vivir sus fiestas religiosas es la mejor para expresar su fe católica, llena de gestos y signos que ellos entienden y expresan bien; dicen que es un catolicismo del pueblo, es decir, de la gente sencilla.
Pero algunos piensan todavía que dan gloria a Dios celebrando las fiestas patronales con bailes, borracheras y pleitos. Están equivocados. Lo que a Dios le gusta es que nos sirvamos de las fiestas para arrepentirnos de nuestros errores, alabarlo, darle gracias y convivir en paz con la gente en sana alegría. Todavía encontramos católicos en estas comunidades que van a la iglesia sólo para llevar una vela al santo patrono y así decir que ya cumplieron con su deber de celebrar la fiesta, y dicen: “Yo llevé mi veladora. Ya cumplí. Ahora voy a la cantina a tomar de puro gusto”, es decir, a emborracharse... Luego empieza el desorden, los pleitos y hasta los asesinatos. En una parroquia chinanteca cercana a la nuestra, llamada Ojitlán, la fiesta ha sido “buena” si ha habido muertos y heridos, si no, no. Después de la fiesta, si preguntas: ¿Cómo estuvo la fiesta en Ojitlán? Ellos pueden contestarte así: “Pues rebuena, “mano”: hubo tres muertos en el baile y varios heridos en la cantina...”. O de esta manera: “¡Psss! ¡Regular! No hubo muertos y sólo “rajaron” (machetearon) a dos...” Antiguamente los Profetas en Israel tuvieron que atacar algunas veces las fiestas religiosas, porque la gente las aprovechaba para hacer el mal. ¿Qué hay que hacer entonces? Lo primero es purificarse de los pecados, pidiendo perdón a Dios sinceramente. Uno tiene que preguntarse: “¿Cómo anda mi corazón en estos momentos? ¿Me estoy portando como Dios quiere?”. Y si hay algo mal, hay que empezar a corregirse. Lo mejor sería aprovechar la fiesta patronal para hacer una buena confesión. ¿Hacen así nuestros “buenos” católicos españoles durante sus fiestas religiosas? La mayoría de la gente de nuestra misión de San Pedro Sochiapam, igual que la de Usila, así lo hace; nos cansamos más confesando que con el resto de actos religiosos...


De Sochiapam a Guatemala

El día 3 de julio tuve la oportunidad de pisar tierras guatemaltecas. Cuando salí de España mi intención era hacer escala unos días en Guatemala, antes de llegar a México, pero la boda de mi hermana menor en Galicia me hizo retrasar el viaje a México, así que desistí de pasar por Guatemala. La ocasión se me ha presentado ahora con motivo de la celebración de los 25 años de presencia comboniana en Centroamérica. Los primeros Combonianos llegaron desde México a Costa Rica en 1978 y abrieron una comunidad en un barrio de San José, muy conflictivo por la delincuencia y la droga, una comunidad que sería al mismo tiempo parroquia, centro de animación misionera y vocacional y Seminario de Filosofía de nuestros primeros combonianos centroamericanos; al mismo tiempo fundaron una misión entre los Garífunas (afro americanos de la costa atlántica, de origen caribeño) e indígenas Bribrís. Después siguieron las dos fundaciones de Guatemala y las de El Salvador y Nicaragua. Todo ello en estos últimos 25 años. Yo llegué a Costa Rica en 1988, y al año siguiente los Combonianos de Centroamérica nos separábamos de México para constituir una provincia aparte. De los misioneros de aquellos primeros años sólo quedan cinco trabajando allí, por eso, para los actos conmemorativos me invitaron a mí, por pertenecer al grupo de pioneros. .

Al llegar a Guatemala, un grupo de hermanos de la Renovación Carismática Católica me estaba esperando en el aeropuerto; habían adornado su furgoneta con globos de todos los colores, y al subir en ella, empezaron a cantar alegres alabanzas a Dios, acompañados de sus guitarras. Me llevaron a la Casa Comboni, donde ya me estaba esperando más gente para saludarme. El único comboniano que estaba en la casa me preguntó si quería celebrar la Misa por la noche con un grupo de jóvenes; yo le dije que esa pregunta ni se pregunta, así que acepté de inmediato, y eso que llevaba un día entero sin dormir.
El grupo de 45 jóvenes estaba alojado en las instalaciones de las Obras Misionales Pontificias, casi al frente de nuestra casa. Todos ellos eran universitarios o profesionales, jóvenes maduros en la fe, dirigentes de la pastoral juvenil de la parroquia de Santa María Goretti, y estaban haciendo un retiro. Para la Misa, me llevaron a un salón grande que ellos habían adaptado muy bellamente como capilla; algunos estaban de rodillas delante del Santísimo. Se notaba en el grupo un ambiente serio; hasta la forma de vestir me llamó la atención. No se veían chicos con pendientes en sus orejas ni con el pelo largo recogido en forma de cola de caballo o algo parecido; tampoco se veían chicas mostrando su ombligo al aire ni con pantalones ajustados ajustados y enseñando media cadera, como hoy está de moda (aunque haga frío)... De ninguna manera. Jóvenes sonrientes, vestidos con elegancia. Bien formales. Tan formales que en un principio creí que me encontraba con algún grupo juvenil del Opus, sobre todo celebrando la Misa con ellos. Con qué atención, devoción y amor participaron en la Eucaristía...
La Misa la celebramos sin prisas; los jóvenes no manifestaron en momento alguno cansancio o aburrimiento (¡como en España, pensé yo!). En la homilía les pregunté cuántos jóvenes solían ir a Misa todos los domingos en su parroquia, y me contestaron que 250 iban siempre, otros 250 solían hacerlo de vez en cuando, y los otros 500, nunca; ¡qué parroquia tan grande, me imaginaba, con tantos jóvenes! La oración de los fieles duró una enormidad, porque participaron muchos de ellos. Al llegar el momento de la paz, se rompió en un instante todo ese ambiente serio y todo formalismo ritual: Besos y abrazos por doquier, como sólo la sana alegría de unos jóvenes espiritualmente limpios sabe hacerlo; algunos hasta lloraban, pero de esto no me sorprendo, porque estoy en América. ¡Sobre el rito de la paz espero que los liturgistas europeos no lean estas líneas! De pronto, un cantor entonó el Cordero de Dios, y en un instante los jóvenes cesaron de “alborotar”, y todo volvió a la normalidad. Comulgaron casi todos, y la acción de gracias después de la Comunión se alargó mucho, porque las oraciones espontáneas de estos jóvenes no acababan nunca, creédmelo: Es que para la Misa habían decidido no tener prisa (¡y bien que lo estaban cumpliendo, bien!).

Y de Guatemala a Costa Rica

Al día siguiente, Domingo, la gente siguió acudiendo a la Casa Comboni para saludarme, sobre todo ex alumnos míos de la “Escuela Bíblica Divina Providencia” de los Salesianos, y otros laicos comprometidos en la Iglesia pertenecientes a la Renovación Carismática Católica (no olvidan que fui durante tres años su asesor espiritual). Por la noche me llevaron al salón grande de una casa para reunirme con algunos dirigentes de la Renovación; ¡qué hermoso es “dejarse llevar” por los hermanos cuando éstos están tan llenos de Dios! La coordinadora nacional de este Movimiento reunió a los dirigentes del Ministerio de Misiones de la Renovación (del que también fui asesor espiritual tres años) y a otros servidores, y pasamos un rato muy agradable cenando, charlando y rezando.
¿Comprendéis ahora por qué no quise volver a trabajar a Guatemala? Aquí te quieren todos con locura, la respuesta de la gente es siempre más positiva de lo que te esperas, los aplausos no faltan... Y en Costa Rica sucede lo mismo. No es que rechace estas muestras de cariño de la gente, no. Las acepto también con cariño. Pero no me he hecho misionero para recibir siempre aplausos. Me he hecho misionero y comboniano para salir al encuentro de situaciones difíciles, donde, en lugar de aplausos, lo que puedes recibir son pedradas, si es que no machetazos o balazos... En las zonas chinantecas, por ejemplo, donde ahora me encuentro, no es costumbre aplaudir, ni dar abrazos ni dar besos; si haces algo bien, esmerándote mucho en ello, nadie te va a decir que lo has hecho bien, pero si lo has hecho mal, tampoco te van a decir que lo has hecho mal, en todo caso te “corren”, es decir, te echan de la iglesia y del pueblo..., y ya. He pedido a los Superiores venir unos años a la Chinantla porque aquí la vida es más dura en todos los aspectos, y, mientras mi cuerpo y mi espíritu aguanten la soledad de estas montañas, aquí serviré al Señor, sin grandes pretensiones, a no ser las de poder amarle a Él y a este pueblo al que me ha enviado, sin grandes masas que te aplaudan y te inciensen...

El día 6 llegué a Costa Rica, junto a mis hermanos, que en esos días se encontraban reunidos en una hermosa casa de Retiros de un bello paraje de montaña. Aproveché unos días para hacer oración y compartir con el grupo algunos ratos de su asamblea provincial. Allí me encontré con los padres Enrique Cordioli y Pedro Andrés, que también fueron párrocos de Usila y Sochiapam; el P. Enrique era párroco de Usila cuando yo llegué a esta misión en 1980. Al terminar la asamblea, nos fuimos a Puerto Limón, la misión comboniana en la zona atlántica, hoy en manos del clero local. Mucha gente nos estaba ya esperando para celebrar los 25 años en un centro de pastoral creado por los misioneros de entonces; presidió la Eucaristía el comboniano Mons. Victorino Girardi, obispo de una diócesis de Costa Rica, y que fue mi formador durante varios años en Moncada; le acompañaban dos obispos, el actual obispo de la diócesis de Limón y el emérito con el cual trabajaron los Combonianos. La celebración de la Misa estuvo muy animada por el pueblo, con el calor de la gente de la zona atlántica; por ejemplo, en el momento de las lecturas, la asamblea, a ritmo de tambores, entonó un canto en una lengua africana, mientras un joven con la Biblia y dos muchachas con una vela cada una se acercaban danzando hacia el altar. En fin, todo muy hermoso y bien preparado.
El día 11, Domingo, la celebración del aniversario fue en la parroquia periférica y marginal de la Sagrada Familia, la otra parroquia donde llegaron y trabajaron los primeros Combonianos, también hoy entregada al clero local. Tuve la oportunidad de encontrarme con muchísima gente conocida de toda Costa Rica. La Misa, aunque muy concurrida, no fue tan animada como la de Puerto Limón; terminada la celebración, toda la gente se dirigió al Seminario para saludarse y comer (evidentemente de pie). La verdad es que también me encontré muy bien durante aquellos cinco años vividos en Costa Rica, “la suiza americana”. No importa el lugar donde el Señor nos señala para trabajar; en todas partes se da gloria a Dios y hay mucho que hacer. Cuando no se busca uno a sí mismo, sino hacer la voluntad de Dios, el lugar y el tipo de trabajo debe ser indiferente para un misionero. En la Renovación Carismática aprendí a vivir con serenidad y alegría en el lugar exacto en que me encuentro, sin añorar ni desear otros lugares. Gracias a ello, mi estancia en España durante estos últimos seis años ha sido para mí una bendición y un peldaño más para subir la larga escalera que un día me conducirá al Dios que tanto anhelo. No entiendo por qué algunos hermanos míos se resisten a ser movidos de un lugar a otro, aunque sea a España, cuando Dios y las almas están en todas partes. Lo importante es obedecer, “dejarte llevar” por aquellos que tienen autoridad sobre ti. Así, ni sufres tú ni haces sufrir a los que están conviviendo a tu lado. Evidentemente, como misioneros combonianos, todos deseamos ir a los más pobres y necesitados, y ¡hay de nosotros si así no fuera!

P. Damián Bruyel Pérez,
Misionero Comboniano
http://www.iespana.es/renovacioncarismatica


Responder citando mensaje
Respuesta








Comunicación y utilidadesComprar y venderInformaciónOcio
Correo
Tu web gratis
Foros
Chatmania.com
Logos y Melodías
Postales
Guía e-mail
Agenda
Antivirus
Compras
Subastas
Ofertas
Coches
Móviles
Clasificados
HispaVista Empresas
Viajes
Fotografía
Dominios
Telefonía
Coleccionismo
ADSL
Inmobiliaria
Páginas Amarillas
LaBolsa.com
Trabajos.com
Guía - Buscador
Noticias
El Tiempo
Horóscopo
Loterías
Formación
Canal Mujer
Blogdiario.com
MegustasMucho.com
Quedaconmigo.com
Cine
Música
Juegos
Software
Compañeros
Casino Poker
 
Guía - Buscador:

Mapa Web - Publicidad - Escríbenos - Notas de Prensa - Trabaja en HispaVista - Investors Relations - Tu sitio favorito
Atención al usuario: 807 488 376


Copyright © 2007 HispaVista · Aviso Legal

free google sitemap submit google sitemap your google sitemap easy google sitemap google sitemap builder