ALFAQUI VADEMECUM ESTUDIO DE LA APARICION DEL HOMBRE SOBRE LA TIERRA Y COMO SE FORMA EL ALMA HUMANA.
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Predeterminado ALFAQUI VADEMECUM ESTUDIO DE LA APARICION DEL HOMBRE SOBRE LA TIERRA Y COMO SE FORMA EL ALMA HUMANA.


ESCUELA MAGNÉTICO ESPIRITUAL

DE LA COMUNA UNIVERSAL


ALFAQUI VADEMECUM


ESTE LIBRO ES PARTE DEL ONCEAVO GRADO DE ESTUDIO Y AQUI SE ESTUDIA LA APARICION DEL HOMBRE SOBRE LA TIERRA Y COMO SE FORMA EL ALMA HUMANA.



ALFAQUI VADEMECUM

PARTE 1

1924, ERA VULGAR
AÑO 13, NUEVA ERA
PROCLAMA

El Universo Solidarizado.
El mundo todo comunizado.
La Ley es una: La sustancia una.
Uno es el principio: Uno es el fin.
Todo es Magnetismo Universal.

EMBLEMA

Siempre más allá.
Programa perpetuo de estudios

LA VIDA

Eterna y continuada.

AXIOMA

En él estaba la Vida y la Vida es la luz de los hombres.

MANDATOS

“Conócete a tí mismo” “Ama a tu hermano”
“ALFAQUÍ VADEMECUM”

EL MAESTRO VA CONMIGO
PRONTUARIO

Del Credo Espiritismo, Eterna Verdad de Eloí. Diálogo entre discípulo y Maestro, sobre el “Conócete a tí Mismo” y el “Código de Amor Universal” base los dos, de toda la obra de la “Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal”.

Este pomo de esencias, jamás se agotará.

Respondiendo al Amor, por pedido Universal de los que nos siguen, me esforzé en encerrar toda la verdad de la vida, en este Compendio.

Buenos Aires, Junio de 1924.


Joaquín Trincado.

PREFACIO

Estudiando el hombre o leyendo las doctrinas en su explicación, retiene en su archivo la esencia del estudio o lectura.
Pero obligarle al niño o al hombre a aprender de memoria, todos los volúmenes que la sabiduría necesita escribir para explicarse a las inteligencias, es un trabajo sin provecho y perjudicial, por lo costoso y pesado.
Mas es de necesidad que el hombre lo sepa todo y lo sabe, por la doctrina; pero no puede retener las palabras, ni conviene; porque el hombre debe tener su modo propio de explicarse, dentro de las leyes que estudia, pues así precisamente, se enriquecen los idiomas y se activa el pensamiento, y al fin, la exégesis, será la misma.
No es pues conveniente atar tan corto al niño ni al hombre obligándolo a repetir las palabras mismas de un estudio; lo que sí es necesario que el concepto sea el que en verdad y justicia corresponde a la doctrina, a la ciencia que se estudia y para eso, de la doctrina se hace un compendio en el que en unas líneas se resume la doctrina de un capítulo, como en las ciencias se resumen todas ellas por una ley, unas letras o unos números que cuando sabemos su significado, por esos números o letras convencionales, desarrollamos toda la teoría de la ley o la ciencia.
Los maestros mismos, teniendo delante un texto que explican a los discípulos, no lo hacen todos con las mismas palabras; pero sí lo hacen con el mismo resultado, porque en tocando los fundamentos de la ley, todos se sujetan al mismo principio y las palabras habrán sido diferentes con el mismo significado.
El obligar al discípulo a que por rigurosa obligación, aprenda de memoria, letra a letra, toda una obra, es como si vosotros al recoger el trigo en el campo, cargáis con los haces enteros; en tanto que otros, tienen sobre el terreno una máquina trilladora y extraen el grano en poco bulto y están mucho más descansados; todos habéis hecho el mismo trabajo para segar, por lo que ya sólo os interesa el grano; pues la paja, no os pagará en su valor, el trabajo demasiado que os costó.
Preparar bien sí las inteligencias de los niños con la amplia explicación del texto y la lectura como instrucción y darles compendiado todo el estudio; la ley, los números, la esencia de la doctrina, que es el grano. Esto, les es fácil aprenderlo con descanso.
El compendio es provechoso, por la facilidad de retenerlo en la memoria, como sentencias de toda la sabiduría que tenemos en nuestro archivo y es un índice del mayor valor; porque tan pronto recordamos una sentencia, tras ella aparece, como ligada que le está, toda la filosofía o la ciencia que compendia; y una vez que el hombre ha estudiado o leído con atención una obra, en los epígrafes de cada capítulo, recuerda todo el contenido y sabiduría que encierra.
¿A qué pues, sacrificar salud y hacer esfuerzos muchas veces inútiles en los niños y los hombres, en hacerles aprender libros enteros que son agradabilísimos a la lectura y la conferencia, pero desagradables y cansos hasta el hastío, cuando hay obligación mal entendida de aprenderlos de memoria?
Debo advertir aquí, lo que dije sobre esta facultad de “la memoria” en el “Conócete a tí mismo” y es que la mucha memoria es a causa de que hay vacíos en el alma y caben todos esos tratados largos; es señal cierta de que aquello, el individuo que lo puede grabar en su memoria, nunca lo supo; a éste, no necesitáis obligarlo; él se ve inclinado a aprenderlo y lo aprende con facilidad y sin cansancio a la simple lectura y lo recitará al pie de la letra; pero hará como el loro, repetir lo que se le ha enseñado; mas no agregará nada nuevo, nada suyo en aquella existencia; pero en otra, ya aquello, no cabe en su memoria, porque ya está en su conciencia; y no dirá las mismas palabras del libro, pero dirá la esencia y dará sus conceptos, porque ya está arraigado en él y habrá sacado consecuencias en estado libre de espíritu; entonces lo sabe: cuando lo aprendió de memoria, no lo sabía: estaba vacío de esos conocimientos; por eso los pudo aprender.
Pero entretanto que ese de buena memoria os puede hacer un discurso galano, encontraréis cien que no pueden aprender de memoria las letras, pero recogen la esencia y dan seguras soluciones y en un párrafo contundente dirá más que el hombre de memoria en muchos capítulos y aun en un proverbio encerrará toda una ciencia, como está encerrada en unos números, o en unas letras, cuyo significado sabemos.
Sirva esta advertencia para su norma a todos los maestros encargados de la instrucción de las juventudes de la comuna y acostúmbrense a encerrar en una máxima, cada materia de estudio que ellos deben explicar al niño y al hombre, y que aprovechen en la lectura y ejercicios prácticos, así en las ciencias, como en los oficios, cuyas bases las tenéis en el “Código” que debéis cumplir, más los reglamentos que los consejos darán, propuestos por los maestros encargados de la enseñanza; pues mi consejo es este: adquirir más práctica que teoría y preferir lo útil a lo agradable.
Paso a prontuar los principales axiomas de la nueva doctrina; pero sabed, que todo lo que hasta hoy existió de doctrinas, leyes y mandamientos, hasta la misma ley de Moisés, quedan derogadas, porque acabaron su cometido en el día del juicio; desde hoy, no hay más dioses; sólo hay Eloí; no hay más naciones, ni razas, ni clases, ni divisiones; sólo hay hermanos y comuna: y no hay más universo pequeño, circuído a este pequeño mundo, es el universo infinito; y no hay más religiones, cismas, ni creencias, ni credos, que el espiritismo universal solidarizado, que es luz, potencia, sabiduría y amor en la sola unidad santa y divina Eloí: al que llegamos por su ministro espíritu maestro, que para la tierra, en el séptimo día es El Espíritu de Verdad, al que en todo y para toda obra llamaréis, para llamar a Eloí .
Una sola advertencia más os haré, y es que el nombre de espiritismo, no lo pronunciéis con ligereza, ni por cualquier cosa, sino con el respeto que merece todo el universo infinito, que en ese omnipotente nombre se representa; pero al pronunciar ¡Eloí!... jamás lo hagáis sin llevar vuestra mirada y pensamiento arriba y con la fruición del amor en el corazón y dulzura en las palabras y sea sólo para llamar y pedir y dar gracias a nuestro progenitor.


El Maestro Juez.
CAPÍTULO I


DISCIPULO.-¿Quién es Eloí?

MAESTRO.- Eloí es el axioma universal nombre en el que, todo el universo evoca la suma omnipotencia, la suma sabiduría y el sumo amor; es el creador universal del cosmos, cuyo pensamiento eterno es la creación que vibra en el éter que todo lo envuelve, como alma eterna; es el progenitor de los espíritus, que son su voluntad para la acción de la vida demostrativa, eterna y continuada. El es la ley única de amor, de la que nacen todas las demás leyes que el espíritu ejecuta fatalmente, sin que nada ni nadie pueda esquivarlas, y todo reconoce a él, como único santo, único sabio y único divino y como el autor único del universo.

2 D.- ¿Dios no significa lo mismo?

M.- Dios no es nombre que cuadra universalmente al incomprendido infinito, en todos sus atributos, sumos y únicos. Dios, es el primer nombre que se les da a los hombres en los mundos de expiación; y es sólo el primer escalón para llegar al nombre de Eloí, pasando por los grados de sabiduría necesaria a su conocimiento; y los hombres, durante los 6 días de trabajo y equívocos, no pueden concebir la grandeza de Eloí; por lo que, primeramente, se le da el nombre de Dios; más tarde se le dió el de Jehová, porque los hombres hicieron muchos dioses y con el de Jehová se anulaban; luego según avanzaba el conocimiento y la razón, se le dió el nombre de Padre, porque ya significa veneración, respeto y amor; y al llegar el juicio y firmar la solidaridad con el universo, éste descubrió y nos dió el nombre universal de Eloí.

3 D.- ¿Según esto no es propio el nombre de Dios para Eloí y no representa la suma santidad?
M.- Así es efectivamente; y porque Dios, Jehová y otros nombres, no encuadran plenamente al creador, se derogaron todas las leyes, doctrinas y credos, que eran sólo pequeñas partes de la verdad eterna y se da hoy sólo el nombre de Eloí, con sólo la bandera comunal y el común credo espiritismo; bandera y credo únicos en todo el universo infinito, con cuyo nombre de Eloí, le reconoce todo ser que vive en la ley de su padre; y este nombre de Eloí, sólo lo pueden ostentar y pronunciar los mundos que ya sufrieron la justicia y sus hombres y espíritus fueron justificados y reconocidos por mayores de edad.

4 D.- ¿Eloí es el legislador y renueva las leyes según el progreso de los mundos o de los hombres?

M.- Eloí, no es el legislador; él es la ley; no puede renovarla, ni para un hombre, ni para un mundo; es siempre la misma ley de amor inmutable y no se puede comprender, ni considerar el amor, como ley, fuera del amor, porque el amor y Eloí, es indivisible; por lo que, no es legislador, ni eternamente renovó su ley.

5 D.- ¿Pues cómo me ha dicho el maestro que hoy se renueva la ley en el mundo?

M.- También he dicho, que se le dieron al hombre varios nombres, cada vez en ascensión; lo que indica que quien se renueva es el hombre, progresando cada vez más; pero cuando se llega, como ahora, a la mayoría, se les da ya la verdad desnuda, en la que estudiando eternamente, concebirán mejor cada vez, pero comprenderla, saberla, jamás; eso es sólo atributo de Eloí.

6 D.- ¿Y cómo siendo omnipotente y omnímodo no puede renovar la ley? ¿No es esto no ser omnipotente?

M.- Esta es precisamente la suma sabiduría; existir en la eternidad, sin principio ni fin; sin variar su plan y por consiguiente su ley, sujetándolo todo a su designio de la eterna creación; renovándose el infinito en todo momento, siempre en ascensión hacia la perfección eternamente ideal, siempre con la misma ley, desde el mundo embrionario hasta el centro vibratorio; y si variara su ley para cualquier acto, entonces, ni sería el sumo sabio, ni el sumo poderoso, porque demostraría equivocación y ésta, sólo es de los hombres; por lo que decimos, que renovamos la ley, para la buena comprensión de la mente humana; pero el espíritu sabe, que lo que se renueva, no es la ley, sino el hombre, que progresa.

7 D.- ¿De modo que la omnipotencia omnímoda de Eloí, se basa en la eterna invariabilidad? M.- Así es; y hasta el espíritu su hijo es invariable, aunque progresando, parece variar; pero lo que hace es progresar; lo que no es variar.

8 D.- ¿Cuál es el modo de concebir la mayor grandeza de Eloí?

M.- El modo de conocer la mayor grandeza de nuestro progenitor es “conocerse a sí mismo”, y de este conocimiento, sumar la grandeza de todos los seres y cosas del universo y entonces se percibe (lo que cada uno es capaz de comprender) a Eloí, sabiendo que, entre toda la creación eterna e infinita, no alcanza a su grandeza, omnipotencia, sabiduría y amor, que es su atributo.

9 D.- ¿Eloí castiga y perdona a sus hijos?

M.- Eloí, no castiga ni perdona a ninguno de sus hijos; primero, porque no podemos ofenderlo; pues pensar que lo ofendemos, es rebajarlo a nuestra condición (cosa imposible); y el castigo impondría mengua a la entera libertad que nos dió y sería negar su atributo de amor, con el que domina el universo: segundo, porque estableció sus leyes, que han de cumplirse en libertad y voluntad y se cumplen fatalmente; y tercero, porque perdonar, no es justicia y está mandado pagarse mutuamente las deudas, “hasta el último cornado” y esto es amor, entre los hombres, únicos que son capaces de ofender y recibir ofensa.

10 D.- ¿Y entonces, por qué el sufrimiento de los hombres y quién lo da?

M.- Tenemos la conciencia, por único juez; y esta sufre o goza por el bien o el mal que hacemos; y cuando ésta despierta a la luz de Eloí, ve claramente el daño causado a un semejante y sabe, que en aquel estado, se encuentra fuera de la ley única de amor y se avergüenza de llamar a su padre, que le mandó únicamente amar: de aquí los sufrimientos, hasta que paga las deudas, en buena ley, a quién dañó y entonces adquiere el perdón de su misma conciencia, y se pone en armonía con su ofendido; entonces goza y puede llamar a Eloí su padre, por lo demás, no hay gracia de perdón entre el creador y su criatura, ni premio, ni castigo, más que los que nosotros mismos nos proporcionamos.

11 D.- Pero, ¿cómo comprendemos entonces las postrimerías de muerte, juicio, infierno y gloria, que hasta hoy nos han horripilado?

M.- Ya he dicho, que en el juicio de mayoría, se renuevan todas las leyes, doctrinas y credos; pero añado aquí, que esas cuatro postrimerías, son sin fundamento y fuera de la ley de amor, e hijas solamente de las religiones que pasaron; mas la muerte no existe, ni para la materia, el juicio, sólo hay uno; el de mayoría, en cada mundo; porque, el de cada uno, se lo hace él mismo en su conciencia; el infierno y la gloria, es el sufrimiento o goce de la conciencia, que será igual al bien o al mal que uno ocasione a sus hermanos.

12 D.- Sin embargo, han sido desalojados y expulsados, muchos de los que en la tierra estaban. ¿Esto no es un castigo de Eloí?...

M.- No sólo no es un castigo, sino el extremo de la ley de amor; porque son llevados a los mundos de su afinidad, con sus iguales, según su voluntad, porque se avergüenzan de su desnudez y niebla, entre los que se han vestido de virtud y luz de sabiduría, por el amor, teniendo los mismos medios y ley; y si sufrieron vergüenza en el juicio, no era la culpa de la ley, que no sólo no quiere ni puede castigarlos; sino que hace como el buen padre, que aconseja al hijo díscolo y rebelde, que reune a toda la familia para hablarles a todos de su amor y que oigan sus enseñanzas y les pone delante, los beneficios y los perjuicios que obtendrán obrando de uno o de otro modo y lo hace para que aun los que se marchen del hogar en voluntad, sepan toda la verdad de la ley; y... que volverán, quieran o no, a la casa paterna; no importa el tiempo que tarden; tienen libertad para hacerlo cuando quieran; pero la ley, es inexorable; y sin ser culpa de la ley, el rebelde, en espíritu o cuando hombre, sufrirá los remordimientos o las satisfacciones de su conciencia y siempre la ley es la misma; pero por el estado de la conciencia, unos sufren, en tanto que otros gozan.

13 D.- ¿De modo que Eloí nada impone al hombre?

M.- Sí, un solo mandato, en el que resume toda su ley y en el que se refunden todas las leyes habidas y que haber puedan en todo el universo, cuyo mandato es: “ama a tu hermano”.

14 D.- ¿Y qué adoración debemos, dónde y en qué forma a Eloí?

M.- La adoración a Eloí, nada a él lo engrandece; es a nosotros que nos engrandece, porque, por ella llegamos hasta él y nos podemos contar como sus hijos cumplidores en su ley, por la que lo concebimos mejor para rendirle justo homenaje y reconocimiento; pero la adoración, no puede ser (y así es pedido por la ley) más que en la verdad del espíritu; sin fórmulas, ni rituales y con la misma confianza que al padre le contamos nuestras cuitas, nuestros adelantos, nuestros amores y todos nuestros secretos; sólo que, aún es más fácil conversar con Eloí, que con nuestros padres en el hogar, porque éstos necesitan palabras y Eloí sólo necesita el pensamiento; este es el modo y forma; que en cuanto a donde; en la luz, a la vista del universo; con este ritual; sea nuestro templo el universo, para adorar a Eloí en el altar de nuestros corazones y tener por único sacerdote nuestra conciencia y por imagen de Eloí el amor puro y desinteresado.

15 D.- Por fin, maestro ¿Cómo y dónde concebiré a Eloí?

M.- Discípulo amado: “conócete a tí mismo” y así concebirás a Eloí. En ese conocimiento lo verás... Sí, lo verás sentado en tu conciencia, en tu hermano, en las plantas y en todo el universo; y cuanto más te conozcas a tí mismo, más grande verás a Eloí, porque en Eloí, ni tú su hijo tienes límite en la eternidad, que siempre es vida.
ALFAQUI VADEMECUM

PARTE 2

CAPÍTULO II

LA VIDA
16 D.- ¿Qué es la vida?

M.- La vida es Eloí, como causa; el Espíritu como ejecutor y voluntad de la acción de la vida, que es el Eter impalpable, su esencia, porque es la vibración constante del pensamiento de Eloí que todo lo llena, sin dejar lugar al vacío, que no existe; y por lo tanto tampoco existe la nada.

17 D.- Pero si consideramos el espacio y en él no vemos nada, ¿no parece que existe en él la nada?

M.- Justamente, ahí que los ojos humanos no ven cosa palpable, es el gran taller del espíritu, donde modela los cuerpos y las formas para la demostración de la vida; y es que el espíritu, en él vive en su verdadero estado de vida ejecutiva y vé los materiales que en ese éter, eterno pensamiento de Eloí, para la formación de los cuerpos están depositados; y de ese éter, el espíritu, hace los mundos y los cuerpos de los hombres para demostrar la vida y por lo tanto, eso que los ojos del cuerpo ven vacío, está completamente lleno de la vida universal, que el espíritu sólo puede demostrar.

18 D.- ¿Pero la vida no la recibimos los hombres y las cosas de Eloí?

M.- Justamente, por sólo Eloí todo tiene vida y vida eterna; pero si esa vida sólo fuera en estado etéreo ¿de qué aprovecharía? Y por añadidura, no existirías tú para sostener este precioso diálogo, en el deseo que tienes como hombre, de comprender la vida; y por esto Eloí exige del espíritu, que demuestre la vida en cuerpos y formas, eternamente renovadas; y así, el espíritu, que es la voluntad de Eloí, convierte el éter, pensamiento de Eloí, en formas tangibles, hasta su cuerpo, en el que se encierra para crear eternamente formas y mundos, cada vez más bellos y en ellos, como espíritu y como hombre, goza de su acción de ser voluntad tangible del gran Eloí, para lo cual, se completan éter y espíritu, que son pensamiento y voluntad de Eloí: resultando así el ser de las cosas por la acción del espíritu, nacidas del deseo de ser que es su pensamiento.

Ese pensamiento de Eloí, es el éter del que todo procede y en el todo se funde para renovarse eternamente, demostrando cada vez más vida, cuantas más formas y más bellas ejecuta la voluntad espíritu por el que está demostrada la vida, en las ideas primero; y luego en los mundos con los tres reinos y por todos en el hombre, corona de la creación y la vida demostrada. Por esto sentó Shet, refiriéndose al espíritu: “En él estaba la vida, y la vida es la Luz de los hombres”.

19 D.- ¿Dónde radica la vida?

M.- Para el universo todo o sea la vida universal sin formas, en Eloí, desde cuyo centro vibra eternamente; para la vida demostrativa de las formas, en el espíritu, porque él es el único creador de las formas: y el espíritu dá la vida demostrativa a los mundos y al hombre: por lo que, decir que la vida radica en la sangre, en el corazón u otro centro, no dice nada para la sabiduría porque, las sensaciones, las sentís en todo el cuerpo hasta en el cabello. Pero en realidad y verdad eterna, la vida radica en Eloí sólo, porque es el único creador. Todo lo demás, hasta el espíritu es criatura, aunque sea su hijo consubstancial.

20 D.- ¿La vida es eterna y continuada?

M.- Sólo siendo así, puede ser deseable la vida y explicable el sacrificio que se impone el espíritu al encarnarse en un alma embrionaria y en cuerpos imperfectos, hasta que logra descubrirse a su alma y cuerpos; y si no fuera continuada, tampoco podría ser vida; pues el tiempo de una interrupción sería muerte; y precisamente, después de cada encarnación, es cuando el espíritu organiza el archivo de su alma con más clarividencia que encerrado en el cuerpo y entonces hace balance de sus valores y se dispone a otra excursión; a otra prueba, cada vez mayor y más provechosa; y así, no sufre interrupción la vida demostrativa.

21 D.- Se dice que la vida verdadera es la vida racional. ¿De quién es la razón y por lo tanto la verdadera vida?

M.- La razón de la vida, la razón de las formas y los mundos, es facultad de demostrarla, sólo del espíritu; y él solo puede y sabe discernir, que es lo que llamamos razón. Por lo tanto, la vida racional y verdadera por la que se demuestra a la evidencia matemática, es del espíritu; y como éste se encierra en el alma y por ésta se adhiere a un cuerpo, que él mismo se prepara como instrumento para demostrar la vida, la vida racional porque es completa de materia y espíritu, es del hombre solamente, en cada mundo; y por sus facultades omnipotentes en todo el universo, es del espíritu, en verdad de verdad.

22 D.- Pero la vida natural que vemos en los tres reinos de la naturaleza, ¿es vida diferente y por lo tanto hay dos vidas?...

M.- La vida solo una es, en todo el universo; pero los seres y reinos no racionales sólo tienen la vida natural emanada del principio de la vida éter, y es el magnetismo remanente que cada molécula ingiere en su eterno baño en el éter vivificante; pero cada molécula no la puede demostrar, porque es necesario para la demostración, un movimiento de impulsión y otro de repulsión, con una alma que le sirva de fuerza central, que equilibre las dos fuerzas. Esto, lo demostraréis en todo movimiento mecánico aún a la simple vista y con poco raciocinio; pero la causa actora, siempre es la fuerza central o alma, que sirve de ligazón a todas las moléculas de los cuerpos minerales, vegetales, animales o mundos; pero todos son regidos y organizados por el espíritu, único facultado para demostrar la vida en sus diferentes grados; por lo que, no hay dos vidas, sino una sola vida.

23 D.- ¿Y, cómo se dice dos vidas, dos reinos o dos mundos?

M.- La causa es tan sencilla, como racional. Se dice dos vidas, porque la materia, o los cuerpos, tienen la ley natural del trabajo y del goce, sin responsabilidad. El espíritu tiene la vida relativa, o de la razón, por lo que es responsable de todas las cosas de la vida y de la armonía de la vida; y en tanto no domina a las vidas naturales incluyéndolas en su alma por el dominio de los instintos, parece (sin un análisis justo) que la vida de la materia, sea diferente a la vida del espíritu; y no es más que la diferencia de grado. Cuando el espíritu ha logrado dominar los instintos de la materia y los une a su conciencia, decimos racionalmente que unimos las dos vidas, los dos reinos y los dos mundos el material y el espiritual.

24 D.- Por lo que observo, ¿la vida del alma es sólo vida material?

M.- Así es; y no difiere el alma humana del alma animal, pues es la misma; con la diferencia de grado en pureza de esencias, lo que la hace más sensible que es la facultad de las almas. Pero esto, lo contestaré, cuando el discípulo me preguntará en su correspondiente capítulo lo “que es el alma”; porque aquí le basta saber que el alma sólo tiene vida natural; y aun agregaré que además de tener el alma sólo vida natural, esta vida es temporaria.

25 D.- ¿Cómo?... ¿El alma humana es temporaria?...

M.- No se espante el discípulo. Entienda que dije temporaria y no temporal. Sí, el alma humana es temporaria como individualidad, pues necesita que su espíritu la cree para vestirse de ella; y entonces, la individualiza del alma universal, amasada con el alma animal en que ha vivido ab eterno, como todas las cosas, en el común del éter, que es vida; pero no es individual hasta que forma entidad con el espíritu que la toma, para darse forma de hombre, cuando va a empezar su vida de creador.

Desde entonces, el alma individualizada, vive ya para toda la eternidad, en irrompible maridaje con el espíritu y dando vida a muchos cuerpos temporalmente y exprimiendo así todas las esencias de un mundo, que el espíritu archiva en aquella alma, que cada vez embellece y purifica más y,... esa alma brillará más que un sol y que muchos soles, cuanto más habrá trabajado. Lo que no podría hacer si no hubiera tenido el feliz día de su nacimiento como individualidad.

26 D.- Cierto, maestro, que temblé de espanto, ante la palabra “temporaria” para el alma. Pero el cuerpo que es el instrumento con que el espíritu obra la creación, ¿no tiene más pago que el goce breve de una existencia y esto contando que esa existencia no sea muy amarga? ¿No será esto injusticia?

M.- Discípulo amado; agradezco tu pregunta; ya te he dicho, que ni la materia muere; y que el espíritu extrae toda la esencia de un mundo, por los cuerpos que se crea, a los que se adhiere por su alma. Esto, ya dice que toda materia llega adipada por el alma, hasta el progenitor Eloí, cuando el espíritu, rico por su trabajo, puede volver a la casa de su procedencia.

Pero has provocado un secreto con tu pregunta, que aún en la tierra no se ha dicho, pues bien, ni aun los cuerpos del hombre mueren, ni se pierden aunque los veas podrirse y quemarse; y cada espíritu y en cada mundo acaba la vida de ese mundo, con el mismo cuerpo que la empezó; mas téngase presente, el valor real de un cuerpo, no es el peso de su materia, sino las esencias de la materia; y esas, las lleva el espíritu, con toda la estructura, fluidificada. Esas esencias, son las que el espíritu emplea como materiales adecuados para la fabricación de un nuevo cuerpo, cada vez más bello y perfecto (excepción del sexo) porque esto corresponde a la ley de justicia de la procreación, en la más rigurosa compensación; pero su primer cuerpo en un mundo, será también el último, aunque no se le parezca en nada ya, por la belleza alcanzada.

27 D.- Mucho me ha satisfecho. Pero, ¿no son responsables el cuerpo y el alma de lo que hagan sufrir al espíritu?

M.- No, porque ni el alma ni el cuerpo tienen la facultad de darse forma, ni de transformarse, sino de vivir la vida natural; y como el espíritu es la voluntad creadora, el sólo es responsable de todo, porque la razón es suya; y por esto, la vida demostrativa, será más o menos armónica, según el progreso que del trabajo recopile el espíritu, para lo que le dió sabiduría y potencia, su progenitor, al que sólo Eloí pide, en su ley, responsabilidad, no para él, sino para la ley común y armónica de toda la familia universal, a la que se le adeuda cuanto se dejare de hacer, porque ello faltará en el trabajo; y la ley es inexorable y no oye ni alabanzas ni lamentos, porque ella no ve más que los platillos de la balanza, en la que el del bien ha de estar pleno y el del mal vacío; esto, cada espíritu lo ve él solo quiera y no. Por lo tanto el sólo es el responsable, porque sólo él es, la voluntad que es ser; y la materia o vida natural es el pensamiento que sólo es deseo de ser.

28 D.- ¿De modo que recopilando aún más diremos que la vida llamada racional es del espíritu?

M.- Así justamente es.
ALFAQUI VADEMECUM

PARTE 3

CAPÍTULO III

EL ESPÍRITU
29 D.- ¿Qué es el espíritu?

M.- El espíritu es la vida demostrativa y demostrada de toda la creación, porque él es la acción única ejecutora, del creador único Eloí; es su voluntad, porque es su mandatario único para demostrar la vida orgánica y la inorgánica; es la esencia del éter, generador de todas las formas en su alma eterna e infinita; el espíritu es por mandato, el creador de todo lo palpable y sin él no existiría, como él no existiría sin Eloí; y es en fin, el regidor del universo, por la unidad solidaria; y después del gran Eloí su padre, es el mayor en la creación.

30 D.- ¿De dónde procede el espíritu?

M.- El espíritu, como todo el universo, procede del padre universal; pero él vive, ab y coeterno; es decir, que antes de ser individual el espíritu humano (llamémoslo así) vivía en el gran Eloí, como el hombre vive en su padre según la materia, antes de ser engendrado; así, el espíritu, no tiene metamórfosis en su creación, aunque sufre la ley metafísica en su vida individual, para su mayor progreso; pero en cuanto a su procedencia, nace directamente de Eloí; esa es su procedencia y a ella ha de volver, no ha fundirse otra vez en el padre, sino como individualidad numérica y hecho un maestro de la creación para poder llamarse, en los mundos y ante los hombres, hijo de Eloí, honrando a su padre, por la potencia, sabiduría y amor.

31 D.- ¿Cuál es entonces su naturaleza y puede tener dos naturalezas ?

M.- En verdad de verdad, sólo hay una naturaleza; la divina; de donde todo procede. Pero hay grados de progreso y cargos en la creación y, metafísicamente, para mejor comprensión, podemos admitir para el espíritu, dos naturalezas; la divina, por su procedencia; y la humana, conquistada por su esfuerzo y retenida en su alma, para toda la eternidad; mas hablando del espíritu, su naturaleza es la de Eloí, porque de él sólo procede y es consubstancial, ab-eterno y coeterno con él y en él.

32 D.- ¿Y cómo siendo de tal naturaleza es tan tarde conocido por el hombre en quien se encierra y a quien dignifica?

M.- Por eso mismo: sabe el espíritu su naturaleza y procedencia y lleva impresa la ley de su progenitor, que sólo es amor, y con esa arma ha de dominar toda la naturaleza. Si el espíritu se mostrara desde el principio en que toma materia, haría tan gran desarmonía, que sería un desequilibrio; y él no puede, por la ley que lleva impresa, desarmonizar, puesto que viene a poner armonía; para eso (en su potencia y sabiduría) se envuelve en un alma rudimentaria, que lo opaquiza armónicamente con el progreso de la materia y desde aquella cáscara va venciendo todos los instintos de su envoltura, acrisolándolos a su ser que es luz y consiente que el hombre conozca a su alma olvidando el espíritu que todo lo rige, hasta que al fin de trabajo y luchas, su alma se ha purificado y tiene dominados los innumerables instintos de que se compone y forman una conciencia y sentimiento, capaces de soportar la presencia del espíritu, su director.

Este ejemplo, lo trae de Eloí, porque el espíritu sabe, porque ha visto, que Eloí en su amor, se manifiesta a los hombres con diversos nombres de Dios, Jehová y Padre, antes de que el hombre haya descubierto su trinidad, en cuyo momento puede descubrir al universal Eloí y esto es sabiduría y amor; por esto es el espíritu tan tarde conocido y admitido por el mismo hombre en quien está el espíritu encerrado y es el mismo Eloí, puesto que el espíritu es su hijo consubstancial y es su voluntad única creadora.

33 D.- Esto si que es maravilloso, maestro. Pero dígame. ¿También se sujeta el espíritu a las leyes humanas?

M.- Al espíritu, no le sujetan más leyes que las divinas y no elude ninguna, sino que todas las cumple fatalmente, porque tampoco puede esquivarlas; y cuando el espíritu ha de cumplir una ley de justicia, que la ley de afinidad le presenta, no tiene en cuenta para nada, ni las leyes naturales, ni las humanas; pero trabaja constantemente sobre las leyes naturales, que rigen a su alma y cuerpo, porque éstas aunque secundarias, no son nunca opuestas a las leyes divinas, sino que son un resultado o efecto de las leyes de afinidad y justicia, que administran y rigen toda la naturaleza.

Aún más: el espíritu inspira las leyes humanas que han de regir el progreso humano. Pero como los instintos del cuerpo y del alma, son el goce de la materia y estas dos entidades no tienen raciocinio, hasta que el espíritu ha dominado los instintos animales y sujetado a la ley de justicia, difícilmente es oída la inspiración del espíritu y prevalece la ley de la materia, la que es burlada y desconocida por él, cuando esas leyes se oponen enteramente a las leyes divinas, sobre todo en la procreación; y si transige muchas veces, es a causa de la sabiduría, porque sabe el espíritu, que los instintos, en el hombre, no se dominan por la prohibición, sino por hartura del goce de sus derechos naturales. Esto es el amor extremo, por el que es natural que el espíritu sufra, por el sufrimiento de su alma, por lo demás, al espíritu, sólo lo domina la ley divina y sólo a ella se somete.

34 D.- Puesto que el padre dió la entera libertad al espíritu y así y todo la ley le somete ¿dónde la ley toma el poder dominador?

M.- En la mayoría del universo en la que está solidarizado en virtud de la armonía; y como está unida toda esa omnipotencia de los espíritus del universo infinito; y solamente se apoya en la ley única y máxima de amor, que Eloí imprime en todos los espíritus a sus hijos, esa mayoría, ejerce su potencia dominadora, por la ley de afinidad, la que le pone a cada individuo todas las cosas en el punto de su cumplimiento y la ley de justicia se encarga de ejecutar el acto, porque, cada individuo, recibe sobre sí toda esa omnipotencia humano-espiritual de todo el universo. Así, obrará en el tiempo, quiera y no, la justicia, porque nadie hará lo que a cada uno le fué encomendado sino él mismo y la falta se ve siempre, acusando al moroso o negligente.

Esta acusación constante al moroso, tan pronto hace conciencia, cumple para no verse fuera de la solidaridad, en la que, todos individualmente, son omnipotentes, porque cuentan siempre con la potencia sumada de la universalidad que existe como contrato social infinito, reconocido por Eloí, que es la ley.

35 D.-¿Y cuáles son las obras que al espíritu le son encomendadas?

M.- Toda la creación de formas y cuerpos, por las que ha de llegar en cada mundo a la suma perfección de que es capaz allí; pero concretando, el espíritu forma los mundos y les rige y hace en ellos toda la creación y hasta los mismos cuerpos animales y humanos con los que extrae la esencia pura de toda la materia, hasta que en él no hay nada asimilable a su alma.

Entonces los disgrega, para que la ley de afinidad lleve cada partícula de aquellas escorias, a mundos en formación (que siempre los hay eternamente) y para habitar esa familia que acaba en un mundo, se crea otro que empieza en progreso donde termina el que disgregaron; por lo que decimos, vida eterna y continuada y que, el espíritu es creador y es dicho en verdadera propiedad.

36 D.- Me encuentro extasiado; y aun más maravillado que de la naturaleza del espíritu, de la potencia de la solidaridad que tal fuerza da a la ley para el cumplimiento de las cosas de la creación; pero pregunto: ¿Esa omnipotencia del espíritu, no es sólo de Eloí y no se amengua al creador universal? ¿O que diferencia real hay, entre la omnipotencia del espíritu y la de Eloí?

M.- “Conócete a tí mismo” y verás muy claro, que no sólo no hay mengua, aunque tampoco se acrece la omnipotencia de Eloí; pero entre todas las potencias del espíritu unidas por la solidaridad, no llegan a la omnipotencia de Eloí, porque él creó la única substancia de la que todo procede, cosa que la unidad espiritual no puede crear porque ese es el secreto, para siempre, entre los hombres y los espíritus. Y aunque fuéramos capaces de la creación de materia o substancia prima, ¿dónde podríamos depositarla si el universo está lleno? La omnipotencia del creador por esa substancia única que llena el universo, es porque él crea al espíritu su hijo para la continuidad de la creación eterna, en mundos, cosas y hombres; y el espíritu es omnipotente en la creación de los mundos y no es omnímodo porque está sujeto a leyes; en tanto que Eloí creó el universo y lo sostiene omnímodamente, no habiendo nada sobre él y todo le rinde homenaje; de ahí la diferencia de la omnipotencia del espíritu por la ley y la del creador Eloí, que es la ley, resumiendo esta verdad en estas sencillas palabras. El espíritu es omnipotente, pero no omnímodo; y el creador Eloí es la omnipotencia omnímoda.

37 D.- ¿De modo que el fin que tiene el espíritu en su obra, es la continuidad de la creación?

M.- Sí, ese es el mandato que tiene y lo hace bajo la ley de amor, persiguiendo siempre el progreso, la mayor belleza y su enriquecimiento en potencia y conciencia; y tanto más progresa, cuanto más conoce de la creación, por su práctica en la metamorfosis de las cosas y se agranda a sí mismo, por el volumen de su alma y pureza; pero sobre todo, por el mayor grado de amor.

38 D.- El amor parece un egoísmo entre los hombres; y sin embargo toda la nueva que se nos da hoy, es una ley de amor y se nos manda tener amor común y vida común y vemos que es bueno. ¿Cómo no ha sido antes acatado este mandamiento tan justo?

M.- Volveré a repetir: ¿puede la cambronera dar higos, o el olivo dar uvas? ¿Cómo quieres, discípulo amado, que los hombres dieran amor si para sí mismos no lo tenían? Es preciso primero saturarse a sí mismo, llenarse de los sentimientos de amor, para que trascienda fuera de sí y lo comunique a los demás: y en tanto tú no estás lleno de amor, en vano te esforzarás en amar a todos, puramente; a lo sumo, amarás a tus afines, o a los que te ayuden: así, tienes razón de decir que el amor es egoísta y es justicia que así sea porque antes es necesario saturarnos, hartarnos de aquello que debemos dar, en lo que se refiere al espíritu: porque, en lo que se refiere a la materia, mientras los hombres en su mayoría no están saturados de amor puro que engendra la idea de la vida comunal impuesta por la ley de amor para todo el universo, todas las cosas naturales, se encuentran legisladas por leyes humanas, que son de imposición y por lo tanto injustas; pero todo está parangonado con el progreso general de la mayoría y será en vano pedir uvas al olivo.

39 D.- ¿Entonces quiere decir que la comuna sólo puede ser en los mundos cuando la mayoría del cómputo numérico, hombres y espíritus están saturados de amor y esto indica que la comuna es la perfección de las humanidades?

M.- Justamente, sólo cuando el amor reina (y reina todo sólo por la mayoría) cabe la comuna en las humanidades y por esto no llega en ningún mundo, antes del juicio final. Es sí, la perfección relativa no sólo en las familias humanas de los mundos, sino en todo el universo porque es la imposición de la ley por verdadera justicia y justicia quiere decir que todos tienen equitativamente los mismos derechos y obligaciones en el trabajo y el usufructo, y se llega, real y verdaderamente, hasta el amor común; pero esto es de los últimos siglos, en los mundos regenerados como la tierra, y entonces se indica el límite de la perfección de su humanidad; y en ese punto de perfección, empezarán en otra morada más arriba. Mas mientras la madre tenga a su hijo más amor que a otro hombre que no nació de ella, es decir, mientras fuera capaz la madre de privar a otro ser, de algo, para dárselo a su hijo; y el hijo y el padre y el hermano y en todos los demás de una ciudad y en todo el mundo no vean a sus hermanos en verdad de verdad, no puede estar la comuna verdadera, aunque esté implantada y en todo su apogeo de justicia y bienestar material, porque para eso necesita leyes y códigos para regirse: la comuna, no necesita códigos de letras, sino un gran archivo de sabiduría y amor en las conciencias. Esa es la perfección comunal de cada mundo, a la que llegaremos, empezando en la comuna forzada por la ley de justicia; y es natural que empecemos por las cosas materiales, hasta saturarnos de ellas, porque sin empezar por ahí no llegaríamos al común amor puro porque, sin nacer, no se puede ser hombre.

40 D.- ¿De dónde le viene la potencia al espíritu individual?

M.- De su progreso, medido por su sabiduría y pesado por su amor.

41 D.- ¿Pero puede obrar el espíritu individualmente y qué cosas?

M.- Con mi laconismo de la respuesta anterior quise provocar esta nueva pregunta del más grande interés y nadie se espante. Jamás puede el espíritu individualmente obrar nada, ni aun las más insignificantes cosas; porque además de no haber cosa pequeña en la creación, en toda substancia, se encuentra el espíritu universal, como alma, hasta en el electrón y por esto, ha de topar el espíritu individual, en todas las cosas, con el espíritu universal, en el que están latentes todas las leyes de la creación divinas y naturales. Por lo tanto, en toda acción, mayor o menor, buena o mala, vibra el éter en su luz y el espíritu maestro es advertido del acto, e instantáneamente aparecen en el lugar de la acción, testigos de vista espirituales, ya afines ya de justicia, y estorban la acción o le ayudan al actor, según sea el caso de justicia, sin coartar la libertad; pero de todos modos, dentro y fuera de la justicia, ningún espíritu puede obrar nada solo, porque no está en la ley; esto, en lo concerniente con la primera substancia, éter; que tratándose de cuerpos ya hechos, que se renuevan o se opera en ellos y entonces, ya es necesario que haya más de dos; el ejecutante y el ejecutado, más los guías de ambos por lo menos; pero en general, los mismos guías llaman a los afines suyos y de sus guiados y así, se reúnen para todos los actos (hasta para el pensamiento), sea la acción mala o buena, lo menos una asamblea de nueve o diez espíritus.

42 D.-¿Pero no se dice que la obra de uno, no la puede hacer otro?

M.- Efectivamente. ¿Y acaso ser testigos de la acción y aún ayudar a la acción, es ser actor? Lo que hay es que, por ley, se encuentran siempre presentes para ayudar o ser testigos, los afines, que aun sin querer, estamos siempre presentes y los guías, rara vez nos abandonan estando de espíritus libres y aun encarnados (los espíritus elevados) por su potencia por que les estorba poco su cuerpo para estar cerca y vigilar a sus guiados.

43 D.- ¿Y de dónde le proviene esa potencia al espíritu?

M.- Ya está contestado antes. Primero, de su sabiduría que es fuerza invencible; y segundo de la solidaridad y unidad de todos los espíritus que viven en la ley de amor, lo que llamamos y es espiritismo.

44 D.- ¿Cuál es la patria del espíritu?

M.- La patria del espíritu, es todo el universo; pero sólo puede vivir (hablando nuestro lenguaje) en los planos a que su progreso alcanza y no porque tenga barreras que les impidan penetrar en todo el universo; sino porque su potencia no le permite llegar más que lo que el progreso habido en su potencia marca; de ahí adelante, necesita la mano de un mayor que le supla su impotencia. Muchas veces, se conceden viajes de estudio por otras regiones, para el adelanto de una humanidad y así es que, aunque la patria del espíritu es todo el universo, en realidad, se circunscribe al radio de su progreso; pero se agranda en cada instante, según se progresa. Esta es su vida eternamente.

45 D.- Por fin, ¿cuál es el día más grande y más feliz del espíritu?

M.- El espíritu tiene tres grandes días felices: el de su nacimiento diremos, como individualidad, para empezar su trabajo; el de su justificación o juicio final en los mundos de expiación y el de la vuelta y presentación a su progenitor, para salir autorizado maestro de un mundo, desde donde ascenderá gradualmente como maestro, de mundo en mundo y de sistema en sistema y de nebulosa en nebulosa, a ser maestro de un plano y espíritu de verdad, ya que, desde que es misionero que es cuando puede llegar hasta los consejos del maestro, se llama y puede firmarse espíritu en verdad; pero en realidad, el día más feliz es el de su iniciación cuando empieza su carrera, o vida individual por su nacimiento.

El día más terrible (aunque sea en su bien) es el de su justificación en el juicio final; y el día más grande es el de su graduación en la presencia de su progenitor y lo es, porque se ve atomizado como el impalpable éter; por lo que, sobre ser el día más grande, es a la vez el más terrible por esa anatomía, en la que se ve casi al no ser en aquel momento solemne, que lo comprende el espíritu, pero no lo pueden describir los conceptos de todos los hombres.

46 D.- Permítame el maestro aún una nueva pregunta; pues después de ver tanta grandeza en el espíritu y hasta su omnipotencia, me dice que en la presencia del padre, al ser auscultado, se ve casi al no ser. ¿Cómo puede ser esto, siendo así que el espíritu es el creador de todo lo tangible del universo infinito, y entonces en qué consiste su grandeza y qué la origina?

M.- ¡Muy bien, discípulo amado! ¿Has querido resumir en una sola contestación todas las grandes y eternas verdades de este capítulo? Pues oye. ¿Has notado que dije “se ve casi al no ser”? ¿Y te parece poco el casi? Pues ese “casi” encierra este gran axioma: “El espíritu después de su individualización (es decir, después del feliz día de su nacimiento como individualidad numérica), en toda la eternidad, NO PUEDE SER QUE NO SEA”. Será casi nonada, pero ES. Y como Eloí es la incomprensible grandeza, la infinita grandeza, la indescifrable grandeza, esa nonada que el espíritu representa ante él es tener comparación con la infinita grandeza; y esa comparación, infinitesimal, nonada, casi no ser, pero que es, ¡es tan grande en sí!... Como queda dicho del espíritu: es indescriptible para el hombre y sólo comprensible al espíritu. Y para darte una idea del valor de ese casi, de esa nonada, te diré que ese casi no ser, puede ser el sol que alumbra a todo un plano. ¿Es bastante? ¿Es grande? ¿Y que es un plano comparado con todo el universo? Lo que es todo el universo comparado con el Creador. Pero entre el valor del universo y el del Creador está ese casi no ser, esa nonada, QUE NO PUEDE SER QUE NO SEA: el espíritu. ¿Qué le da su potencia? La sabiduría solidarizada ¿qué le da la sabiduría y la omnipotencia? El amor; y mayor será su sabiduría y su omnipotencia cuanto mayor sea su amor.

Resume, pues, amado discípulo, toda la grandeza del espíritu, sabiendo que entre la grandeza del universo y la del Creador está el espíritu.
ALFAQUI VADEMECUM

PARTE 4

CAPITULO IV

LAS LEYES DEL UNIVERSO O DIVINAS
47 D.- ¿Cuántas son las leyes del universo o divinas?

M.- Sólo hay una ley divina, y ésta es la de amor; pero esta da nacimiento a muchas otras leyes secundarias, y sobre todo a las fatales de afinidad y justicia, que son, para bien entenderlas, el administrador y cajero contador del gran propietario de la ley de amor, Eloí, cuya propiedad es todo el universo.

48 D.- ¿Cuál es la función de la ley de amor?

M.- El régimen único de todo el universo, por el que hace imperar la armonía desde el mayor de los mundos al más pequeño y desde el mayor maestro hasta el menor de los espíritus, sin excluir ni aun a los malversadores y detractores de la ley; pues si de su tutela excluyera al ser más malo y rebelde que haya habido, dejaría de ser ley de amor y no existiría ni el universo, ni su creador; por esto es que es mayor quien más ama, y por esto también no podemos llegar jamás a igualar al autor de la ley de amor, ni entre todos los seres del universo, porque él ama por igual absolutamente desde el mayor maestro al más rebelde de los espíritus; y sólo así es el amor puro.

49 D.- La ley de afinidad, ¿qué funciones opera?

M.- Como la ley de amor impera, la de afinidad gobierna y administra; y es su función eterna reunir todos los elementos necesarios y en cada punto, para que se produzca un hecho en la creación; sin ella nada sucede ni nada se crea, y es ley fatal que doblega, quieran o no, a todos los seres, porque les pondrá un millón, cien mil millones de veces y eternamente si fuera necesario, los hechos a realizar por un ser, y no otro lo realizará; y mientras no sea realizado aquel hecho, se verá la falta en el mundo donde hay esa acefalía, porque falta en el catálogo de la creación, lo que origina un desequilibrio que sólo por un juicio universal se sentencia. En suma, la ley de afinidad es el administrador y lleva como ejecutor la ley de justicia, que sin forzar obliga a tener voluntad por la influencia del amor.

50 D.- ¿La ley de justicia deja de cumplirse por la acefalía de un ser?

M.- No. La ley se cumple siempre. Lo que hay es que la acefalía de un individuo origina el desequilibrio en la familia de un mundo; pero la ley de justicia lleva su registro y, en cuanto tiene mayoría de cumplidores, llama a juicio de liquidación y hace la justa separación, para poner armonía entre los cumplidores y los acéfalos. Entonces la de afinidad prepara los objetos que deben producir los hechos que por culpa de los malversadores no están en el catálogo de la creación: si resulta que aquellos hechos no están conformes al progreso de aquel mundo, entonces tales acéfalos son llevados a cumplirlos en un mundo que esté en igual grado, porque no pueden desarmonizar unos hechos de otros, en todo el universo. Esto no es castigo, puesto que se les da punto adecuado a sus tendencias, y sí (como se ve) es amor, en su más alto grado.

51 D.- ¿En que funciones las leyes de afinidad y justicia tienen mayor trabajo en los mundos?

M.- En la procreación y la compensación: dos leyes fatalísimas e ineludibles de todo ser, pero, a causa de las pasiones y del libre albedrío de los hombres, que por la pasión lo convierten en libertinaje, hay siempre reclamaciones a la ley de afinidad y justicia, de los que deben reencarnar y de los damnificados en los bienes materiales; porque así como es de necesidad la reencarnación y sólo puede efectuarse por la procreación, también en el disfrute de lo material todos, en el tiempo, tienen que consumir el mismo caudal; mientras no se ha cumplido esto, hay reclamaciones de los damnificados, y por esto las leyes de afinidad y justicia tienen en estos dos puntos su mayor ocupación en los mundos, hasta que llegan al juicio final y se establece la comuna, por la que se quitan todas las causas del desequilibrio y todos los individuos disfrutan en equidad del trabajo y del usufructo, no teniendo peligro de injusticia, porque en todos está grabado ya el amor desinteresado.

52 D.- Las leyes humanas, ¿cuándo son equitativas?

M.- Siempre que no establecen diferencias para ningún habitante del mundo, en lo material, moral y espiritual; porque entonces necesariamente la justicia resplandece en todo y el amor reina sin imponerlo, porque está en fruición de los seres.

53 D.- Pero si no hay dos grados de progreso iguales, ¿cómo puede establecerse una ley única y que sea justa?

M.- El amor todo lo iguala, y en la conciencia de los seres está la equidad de la justicia. La ley no pide dos al que solo uno sólo puede dar; y tampoco puede tomar dos el que sólo uno necesita en su progreso, aunque quiera tomarlos, porque el equilibrio establecido por la mayoría no deja lugar ni al despilfarro ni a la escasez: todo está libre y señalado en su uso; la ley que está en la conciencia de los comunistas, ni pide más que lo que puede uno dar en franca y bien entendida libertad, ni la justicia (que también esta latente en las conciencias) les permite a los individuos usurpar, ni despilfarrar, que es no dar lo que uno puede: uno, diez o cien, o consumir lo que no necesitan, cosa que no puede suceder, porque en la comuna no hay nada superfluo ni inconveniente, y todos tienen la ley del trabajo por norma y el amor por ley.

54 D.- ¿De modo que el espíritu no puede eludir las leyes divinas eternamente?

M.- En el tiempo todas las cumple, fatalmente; y cuanto más tarda (por indolencia, acefalía o malicia), más sufrimientos se agrega voluntariamente; pero es deudor a la comunidad del retraso que ocasiona y del sufrimiento que da a los conscientes cumplidores.

55 D.- Resumiendo, maestro: ¿Cuál es el fin de las leyes divinas?

M.- Trazar y conservar la armonía ascendente en toda la creación; por lo que, la misma ley está en el mundo embrionario y en el mayor en progreso. Pero donde se acentúan en toda su fuerza y rigor las leyes en los mundos de expiación, por que es donde el espíritu debe descubrir su trinidad y su procedencia y liquidar sus cuentas, para entrar en el concierto de los mundos ya redimidos, y tiene que conocerse a sí mismo en verdad de verdad, sin velos ni nieblas, en sus tres entidades del cuerpo, alma y espíritu, dar a cada uno lo que es suyo, y conocer el nombre real del Creador, bajo la palabra universal: Eloí.
ALFAQUI VADEMECUM

PARTE 5

PARTE SEGUNDA

CAPITULO V

LA CREACION Y SU FIN
56 D.- Si la creación es eterna, ¿qué fin primordial tiene?

M.- El fin primordial de la eterna creación es el progreso infinito e indefinido; como éste pertenece sólo y exclusivamente al espíritu, que es incorpóreo, y en ese estado no puede obrar cosas materiales, para lo cual necesita cuerpos que le sirvan de instrumentos, y los cuerpos no pueden por su ley servir en el espacio o éter impalpable, de aquí la necesidad del espíritu de crear mundos que sirvan de sostén a los cuerpos con que ha de obrar las maravillas de la creación. Por lo que, materializando el concepto, diremos que el fin primordial de la creación es la creación del hombre, que representa toda la maravilla de la eterna creación; es la del hombre una figura que el Padre se complace en contemplar, porque por la sabiduría comunicada por él al espíritu, su hijo consubstancial, encierra en verdad de verdad todo el universo, microscópicamente, en cada cuerpo; y hasta él, si quisiera mostrarse visible y tangible, tomaría la forma del hombre, porque el espíritu su hijo ha interpretado a satisfacción de su padre la imagen que le imprimió en su inteligencia. Por esto es el primordial fin de la creación de los mundos la producción del cuerpo humano, como vestido e instrumento del espíritu, su creador secundario; el creador primario es Eloí, en la substancia única, que es el éter, eterno taller del espíritu.

57 D.- ¿Cómo se crea un mundo?

M.- Los mundos los crea el espíritu y los sujeta por ley a su órbita, con arreglo a la vida que ha de desarrollar. Mas el germen de un mundo tiene su iniciación en un centro planetario, que para la tierra es el sol. Este desprende de si la fuerza, o germen telúrico, a la que se van agregando átomo sobre átomo, molécula sobre molécula, por la afinidad y atracción magnética; durante un tiempo, hasta que en el éter se carga aquel cuerpo de la vida necesaria para su desarrollo y creación de todas las especies que debe producir, va vagando por los espacios, pendiente de su centro, el sol, y sin rumbo al parecer. Pero tan pronto como se ha cargado de toda la vida necesaria, el espíritu maestro de esa naturaleza lo sujeta a su órbita y a la revolución diaria. Ya es un mundo, como unidad.

58 D.- ¿Cuando el mundo es sujetado a su órbita ya es sólido?

M.- No, ni aun siquiera es gaseoso: es luz, fuego vivo, y largos millones de siglos ha sido visto por otros mundos como vemos nosotros un cometa; esto suele ser, en general, esos mensajeros celestes que a veces vemos y que han dado sustos a los hombres de la tierra, pensando en el fin del mundo; pero de estos cometas también los hay que son familias de espíritus que van en visita de triunfo, porque acabaron su misión en un mundo y van a otro que ya se formó para ellos, llevando entre todos el valor del mundo, computando su peso y valor en luz y sabiduría.

59 D.- Una vez sujetado el mundo a su órbita, ¿cómo se viste de vegetación?

M.- Al quedar el mundo ígneo sujeto a su marcha, que se va regularizando, como se le forma la atmósfera por su propio calor y en su órbita encuentra, por la gravedad, mucha resistencia, esa atmósfera no deja salir fuera de ella las emanaciones del calor de la masa ígnea; se va enfriando y sigue creciendo la parte gaseosa, y por la marcha constante por su órbita, que es fría, el gas se licúa; este líquido, por su contacto y revoluciones entre átomos, alcanza su primera molécula sólida, y luego otras y otras, hasta formar la capa total que envuelve toda la masa ígnea; es entonces llegado el momento de aparecer la primera vegetación, iniciada en las algas, que se crearon en las aguas procedentes de los gases, cuyas algas formaron los primeros minerales, donde se acumulaban todos los gérmenes de vida vegetal y animal; va creciendo el enfriamiento exterior, por el mayor espesor que cada vez adquiere la corteza, y en esa operación se emplean millones de espíritus naturales y elementales, dirigidos y organizados por dos maestros: uno que cuida de la naturaleza del mundo y el otro de su atmósfera, que van agregando siempre a la corteza y alimentando la vegetación.

60 D.- ¿Cómo aparecen las especies animales?

M.- Cuando apareció la primera brizna de hierba, ésta ya dió, al pudrirse en su raíz, la lombriz primera, con la que se engendraba ya el alma animal. Apareció entonces la grama, que solidificaba aun más, y en ésta, y en virtud de que ya estaba engendrada el alma animal, se formó una especie de gran babosa, acrecentando el alma animal; así, en cada planta salía una especie y cada una, tomando su parte de alma, aparecía en los troncos, hasta llegar a los grandes animales; pero todos aparecieron en un diminuto huevecillo, cada uno en su especie.

61 D.- ¿Y fué espontánea la aparición de las especies?

M.- Ya he dicho que sólo el espíritu tiene la facultad y potestad de la demostración de la vida en formas; y así los cuerpos de los animales todos fueron elaborados en su embrión por el espíritu, que luego ya se desarrollaría por la ley de la vida; en ese desarrollo el espíritu, en su sabiduría, preparaba el alma, que sería el alma humana cuando todas las especies animales hubieran purificado la suya al grado que requería la creación del hombre, que sería cuando todos los instintos animales estuvieran en la plenitud de su vida, por lo que el espíritu maestro del mundo creó una especie por cada instinto que hoy podéis conocer en el hombre.

62 D.- Y como aparecían entonces en los huevos que los troncos de los árboles engendraron, ¿no podían hoy aparecer igualmente?

M.- La ley no hace dos veces un cosa en los mundos; así, no es de ley que suceda, ni sucede, si no que, por el progreso, una vez que aparecen las especies, se reproducen de sí mismas por su ley, ya por el huevo, ya por la concepción en sus órganos generatrices, porque el espíritu maestro extrae de la tierra toda la substancia de cada especie y la deposita en el embrión: la tierra no lo da más que una vez, porque no lo tiene en sí; una vez que dió el germen ya no le quedan si no los elementos de alimentación, para la subsistencia de lo que creó.

63 D.- Siendo así que aparecieron en esa forma los seres, ¿no sería mejor que así fuera, pues no sufrirían las madres la preñez ni los peligros del nacimiento y del parto?

M.- No, por muchas razones; porque, además de lo que he dicho, que el espíritu extrajo toda la substancia creatriz de cada especie, esa primera aparición es muy costosa y tarda. El ser, para su desarrollo necesita un número de grados de calor, y en el seno de la madre los recibe en mucho menos tiempo que los recibió en la tierra o en el tronco del árbol; y porque por la preñez, los peligros del parto y el amamantar al hijo crea afinidad mayor en la especie humana, cariño en los animales y amor en los hombres, y une a todos en familia; además de que, si hay sufrimientos para la procreación, son pagados de antemano con el amor de la unión y el goce sublime de los sexos; goce impreso por el espíritu, en su ley, a la materia, para excitarla al acto de la concepción; acto que no esquivan ni el macho ni la hembra, ni el hombre ni la mujer, aun sabiendo los sufrimientos que les impondrá el ser padres; es la ley, que es fatal, lo que nos lleva al cumplimiento del caso primordial para que se crean los mundos: la procreación, que es la continuidad del progreso y la vida demostrada.

Y raciocinando: ¿serías tú, amado discípulo, más gustoso en saltar en las breñas, recién nacido, que estar arrullado con tanto amor, pegadito a los pechos de tu adorada madre, en tanto que tu padre se mira alegre en tus ojillos y se arroba en los de tu madre, de cuyas entrañas saliste para ser el lazo de los dos? Admira, profundiza aquí, que esto encierra toda la sabiduría y el todo del amor.

64 D.- Y ya el hombre, ¿cómo apareció?

M.- ¡Calma, discípulo amado! Yo también estoy conmovido; vayamos despacio en este grande trago; hay antes una pregunta muy trascendental y te invito a buscarla.

65 D.- Es cierto. Su última razón hizo vibrar todo mi ser; temblé ante la idea de que pudiera haberme visto entre las piedras a mi nacimiento y he previsto a nuestros progenitores. La emoción no me abandona ante la perspectiva y comprendo que algo grande debió ocurrir para aparecer el hombre a la faz de la tierra... ¿Qué fué; ello, pues?

M.- Ya ves si había cosa interesante. ¡La concepción del primer hombre, que no fué uno, sino muchos millones a la vez, y machos y hembras!... Oye atento y trasládate con el pensamiento a cincuenta y cinco millones de siglos atrás. ¿Ves la tierra, toda cubierta de vegetación abrupta? ¿Ves todo el reino animal exuberante, que hay animales que parecen montañas? ¿Ves cada brizna de yerba, cada planta y cada arbusto, cada bestia y cada animal, que tienen una partícula de nuestro ser? ¿Qué ves más? No ves ningún satélite. Un sol nada más, que baña la tierra en el día y al irse la deja sumida en las tinieblas. ¿Querrías tu vivir así? ¿No te gusta vagar a la luz plateada de la luna, testigo de tus miradas a tu amada compañera? Pues si entonces hubieses existido, no habrías tenido eso. No había esa luna, que escucha tus coloquios de amor. La noble madre tierra no quiere recibir a su hijo el hombre en tanta pobreza; se dispone a su parto y a la concepción del que será corona de su progreso, y aún llama a sus tres reinos, mineral, vegetal y animal, y les manda sacrificarse todos para crear al rey de la misma creación. Ya todas las cosas en su punto, el maestro que dirigió hasta entonces todas las creaciones e hizo brotar la brizna y creó los animales, dotándolos de un alma, del alma universal, hace el supremo esfuerzo; y desde el interior de la tierra, donde estaba depositado aquel germen telúrico que salió del sol sesenta y ocho millones de siglos antes se hinchó y rompió la tierra, mandando un pedazo de ella a colocarse en el punto de gravedad de la ley, para que alumbrara en las noches. Al mismo tiempo sucumben los reinos vegetal y animal y son enterrados en la tierra donde salieron y las aguas todo lo cubren. Queda el silencio absoluto otra vez en la tierra, pero concebido el hombre, que aparecerá diez millones de siglos después.

66 D.-
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