Los católicos, ¿como podremos evangelizar si estamos desprestigiados? LA IGLESIA SANTA Y PECADORA
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Viejo 6/jun/04, 14:02
nemrac
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Predeterminado Los católicos, ¿como podremos evangelizar si estamos desprestigiados? LA IGLESIA SANTA Y PECADORA

Los católicos, ¿como podremos evangelizar si estamos desprestigiados?
http://www.corazones.org/apologetica/iglesia_pecadora.htm
Padre:
Como hablar al mundo de Nuestro Señor Jesucristo, de la Iglesia Católica, del amor, del abandono del mundo, cuando Nuestra Iglesia que es Cuerpo de Cristo está enferma y filtrada por la corrupción, por la perversión, por la idolatría, por el endurecimiento del corazón, por la hipocresía, por la pederastia, por la inmoralidad. Le hago esta pregunta porque me han dicho ¿Como puedes hablar de la Iglesia Católica?

RESPUESTA

Querido amigo:
Desde el principio Cristo ha estado presente en su Iglesia comunicando la gracia que hace posible una vida nueva. Al mismo tiempo siempre han habido escándalos. La Iglesia no ha ocultado esta realidad. Es parte esencial de nuestra fe pedir perdón porque somos todos pecadores.

¿Han cometido crímenes los católicos? Ciertamente. Pero no por ser católicos sino a pesar de ello. Desde Judas, a través de 2000 años de historia, viviendo en el mundo, los católicos han cometido crímenes. Los católicos no son automáticamente santos por ser católicos. La santidad depende de la apertura a la gracia. Está claro que la Iglesia siempre será compuesta de pecadores. Ya Jesús nos lo advirtió:

«El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: "Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?" El les contestó: "Algún enemigo ha hecho esto." Dícenle los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?" Díceles: "No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero."» -Mateo 13,24-30

El mal existe en todos lados. No lo justificamos en ningún modo. La Iglesia existe en el mundo y la mentalidad del mundo contamina a sus miembros. La Iglesia posee los medios de santificación pero no todos los utilizan. Al mismo tiempo es evidente que la Iglesia en todos los siglos ha proclamando el Evangelio con palabras y con hechos. La cizaña que abunda en el mundo penetra también en la Iglesia pero jamás podrá el mal oscurecer la luz ni la gracia para aquellos que quieren recibirla.

Jesús advirtió que los escándalos son inevitables (Cf. Mateo 18,7). También es inevitable que muchos se aprovechen de los escándalos para crear sobre la Iglesia una imagen profundamente distorsionada, hasta llegar a ser una leyenda negra. Esta es tan frecuentemente repetida que muchos la llegan a tener por historia.

¡No se deje engañar! ¡La Iglesia fundada por Cristo es santa en virtud de su Cabeza que es Cristo! ¡La Iglesia no cesa de comunicar la vida y el amor de Cristo, a pesar de la pobreza de sus miembros!. Pero los que odian a la Iglesia solo quieren ver los escándalos de la minoría y cierran los ojos ante el fiel servicio a Dios y al prójimo por parte de innumerables sacerdotes, religiosos y laicos que sirven a diario en las parroquias, escuelas, centros de asistencia a los pobres, a los huérfanos y enfermos. Estos fieles servidores rara vez salen en las noticias. No se habla de ellos en las universidades.

No es justo juzgar a la Iglesia por los que no son fieles a sus enseñanzas. Si un paciente rehúsa tomar la medicina y, como consecuencia, empeora su salud ¿culparíamos al médico?, ¿culparíamos a la medicina? Claro que no. La culpa sería del enfermo. Los que causan escándalos no tomaron la medicina. ¿porque culpan a la Iglesia?. Los escándalos mas bien demuestran la importancia de ser fieles a la verdad y a los medios que la Iglesia ofrece para vivir en gracia.

Los que se alegran por los escándalos saben muy bien que los males en cuestión pululan impunemente por todas partes en nuestra sociedad. No son siquiera noticia sino cuando ocurren dentro en la Iglesia. ¿Por que?. Porque la Iglesia es un faro de luz que molesta a los que prefieren la oscuridad. Hay quienes quieren hacer pensar que es imposible vivir según su luz. Los escándalos son para ellos una prueba que ni siquiera los pastores viven en la luz. Los que odian la Iglesia se gozan de los escándalos con la esperanza de que los católicos nos sintamos avergonzados y desistamos de la lucha contra la inmoralidad. Se parecen a aquellos hombres que llevaron ante Jesús a la mujer sorprendida en adulterio. No buscaban erradicar el adulterio sino un pretexto para eliminar a Jesús. Hoy, con las mismas tácticas, buscan eliminar a la Iglesia.

Cada uno pone sus ojos en lo que le interesa de la Iglesia: Unos miran a sus pecadores para condenarla, otros miran a sus santos para ser inspirados hacia el bien. Prefiero ser de los que miran a los santos, sabiendo que ellos también fueron pecadores pero fueron transformados por el poder de Cristo. Esa es la grandeza de la Iglesia. Grandeza sin igual en el mundo.

Que hacer

Los católicos no debemos dejarnos desconcertar ante el mal. Mas que nunca acudamos al corazón de Jesús. El nos dijo: "Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso" -Mateo 11,28.

Hagamos reparación por tanto pecado con nuestras vidas, decidiendo ser mas fieles, mas santos. Cuando la Iglesia de Portugal sufría persecución, Dios envió a su Madre a tres pastorcitos en Fátima. Antes de las apariciones de la Virgen, apareció el ángel de Portugal para preparar el camino y les enseñó a reparar por tanto pecado con esta oración: -"Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman". Después de repetir esto tres veces se levantó y dijo: -"Orad así. Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras suplicas"

Necesitamos, con la humildad, fe y valentía heroica de aquellos niños pastorcitos, acudir María, la Madre de Dios para que ella nos enseñe a ser santos en nuestro tiempo. Los niños rezaban el rosario a diario, hacían penitencia, desarrollaron una profunda devoción a la Eucaristía, a la confesión y eran inquebrantables en su amor, obediencia y fidelidad a la Iglesia y al Santo Padre. Todo por Jesús. Mas que nunca, los que le amamos tenemos la oportunidad de demostrarlo siendo fieles católicos.

Padre Jordi Rivero


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IGLESIA: SANTA Y PECADORA

He nacido en la Iglesia, espacio donde actúa el Espíritu, para vivir eterna y filialmente con Dios; he crecido y crezco en la Iglesia para servirla; recibo en la Iglesia lo mejor que tengo para extenderla; realizo en la Iglesia, lo más valioso que puedo hacer; estoy enamorado de la Iglesia y doy día a día la vida por ella; he sufrido mucho por la Iglesia por sus errores; y sigo sufriendo y deseo y lucho por una Iglesia más pura, más unida y humilde, más interior y evangélica, más samaritana y materna, más sencilla y mansa, más hogar.

Quien sólo ve en la Iglesia una sociedad humana y pecadora y no sabe ver su calidad de santa por vivificada por el Espíritu de Cristo, siempre con ella como Esposo y soldado vigoroso en medio del fragor de la guerra, pronto se escandalizará y dejará de creer en ella. Quien la vea como un pueblo maravilloso que viene de lejos, atrayéndose a todos los pueblos, asimilando todas las civilizaciones, traduciéndose en todas las culturas, hablando en todas las lenguas, veinte siglos haciendo el bien, aunque no lo haya hecho siempre bien, la amará como a una madre anciana, a pesar de las arrugas que contrajo en la lucha.

Cuando yo comencé a necesitar un mentor, había poco que escoger: la furia marxista había martirizado a una gran parte del clero español, la mejor. Pero la Iglesia me ofreció un acervo de revelación y de literatura, de águilas y de santos, de místicos y de genios actuales, que han forjado mi personalidad. Los errores que he detectado en la Iglesia, siempre los he visto rectificados por otros hombres más lúcidos, y compruebo que los obstáculos ejercen de galvanizadores y las zancadillas de fertilizantes, pues como las cosas crecen por lo que nacen, lo que nace de la cruz crece por la misma cruz, aunque al ritmo peculiar de la vida.
¿Qué sería del mundo sin la cultura creada y conservada en las Abadías, sin el arte cultivado por la Iglesia? ¿Qué de las escuelas? ¿Qué de los huérfanos, drogadictos, minusválidos, etc? Iglesia, no sólo el papa, obispos y sacerdotes; también misioneros heroicos, santos seglares, obreros y santas madres que sufren, rezan y se inmolan por sus hijos, todos fuertes por la oración y la vida sacramental. Por la Eucaristía, la Palabra, la Oración y el Perdón de Dios transmitido en y por la Iglesia.

¿Cómo olvidar al Sacerdote que me fascinó de niño hasta el punto de que quise ser como él? ¿Y a aquella pléyade de mártires asesinados en su florida juventud?¿Y a tantas santas religiosas anónimas y pobres, trabajando y orando por toda la humanidad en el silencio de los claustros?.

También ¡cómo no!, paja humana. Pero ¿puede oscurecer el barro de nuestra pobreza el fulgor deslumbrante de tantos millones y millones de estrellas? ¿La Pietá de Miguel Angel, dejará de ser hermosa, aunque tenga manchas? Más de veinte siglos viene caminando por esta hermosa y pobre tierra este Pueblo de redimidos; polvo lleva en las sandalias, el polvo del mismo suelo que pisa; sus pies son de barro, pero su Cabeza de oro celestial se mece brillante entre luceros.

Mi gloria y mi vida será servir siempre a la Iglesia, y como Teresa de Jesús, morir hijo de la Iglesia: “Al fin muero hija de la Iglesia!”.

JESUS MARTI BALLESTER
Sacerdote, Fundador de la Institución Amor y Cruz.
Publicado con su permiso

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